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El dilema de la pobreza y la vivienda

by en abril 26, 2012

POR WILBEN PALACIOS BARRERA

El dilema de la pobreza y la vivienda.

Ser pobre es un problema? y tener vivienda es un problema?.

Para algunos sectores sociales e intelectuales parece ser que el ser pobre se convierte en un problema y el tener vivienda parece ser que también genera algún tipo de inconveniente.

El lugar común del primer problema, es la ausencia de recursos, o la deficiencia de los mismos. Una familia pobre según el Departamento Nacional de Estadística DANE en Colombia, es aquella que está conformada por cuatro miembros (promedio) y que cuenta con ingresos mensuales totales de setecientos cuarenta y ocho mil trescientos dieciséis pesos colombianos o cuentan con ingresos mensuales de$ 748.316, una cifra cercana a los cuatrocientos dólares norteamericanos.

El lugar común del segundo problema, es el déficit, bien sea cuantitativo o cualitativo. Situaciones asociadas, claro está, a las condiciones propias de los ingresos necesarios para el acceso a la vivienda, o el mantenimiento de la misma.

La vivienda en si puede ser vista como una “institución social que permite el habitar” [Trachana:2000]”, de acuerdo con la profesora Mercedes Castillo[1].

Estas menciones en torno a la vivienda, obedecen a la reflexión que da génesis al presente artículo.

Los dilemas proporcionan por definición soluciones bífidas que no son del todo aceptables. En el caso de la vivienda, la propuesta del gobierno nacional de “regalarla” genera resistencias, resquemores, descontento y también aceptación de una franja de la población.

Por otro lado, el dar respuesta a esa exigencia social de dar vivienda bajo la opción “no regalada” ´produce también amores y desamores, si me es permitido el uso de la palabra amor, para acercarnos al campo de los afectos, los detractores, y los hinchas.

Si damos paso al tema de la pobreza, también nos enfrentamos a un dilema. Si un gobierno decidiese “regalar” los recursos económicos necesarios para salir del margen de “pobreza” (según DANE) seria tildado de dilapidador y “populista”. Si por el contrario, el gobierno decidiese proveer un trabajo, remunerado, con un salario inferior al mínimo, a efectos de permitir el acceso a algunos recursos, para un mayor número de población en la línea de pobreza, sin superar dicha línea, (solamente con la intención de “acortar la brecha”. Merecería el calificativo de “tirano”.

La actual propuesta del gobierno nacional de Colombia, que anuncio cien mil 100.000 viviendas gratis, conjuga las dos premisas del presente documento. De un lado se convierte en una opción de obtener vivienda para los menos favorecidos, sin la inversión de recursos que ello supondría, y en otro sentido, se convierte en la fuente de riqueza de muchas familias, que aumentarían significativamente su patrimonio.

Pero claro está, no es una propuesta novedosa, esto ya lo había hecho María Eugenia Rojas (nieta de Gustavo Rojas Pinilla (Presidente de Colombia del 13 de junio de 1953 al 10 de mayo de 1957-golpe militar-.) años atrás. Pero la ausencia de novedad no convierte la propuesta actual en poco meritoria. Por el contrario, la convierte en un punto de referencia obligado, en lo que a mi criterio es la bienvenida al Subsidio a la Oferta.

Colombia desde hace años, específicamente la década de noventa adoptó la política de dar subsidios a la demanda. Entendiendo que el subsidio es un dinero “regalado” es decir, no debe ser restituido. Este subsidio se otorga a familias con diversas condiciones de vulnerabilidad, ingresos, condiciones sociales, entre otras.

Lo poco virtuoso de este “regalo”, es que era tener un cheque al portador, sin tener el banco donde hacerlo efectivo, porque este cheque solo es “canjeable”[2] por una casa. Dicho canje sucede cuando el “beneficiario”[3] consigue el dinero suficiente para pagar el valor de la vivienda. Es decir cumple con el cierre financiero[4]. Ese es el modelo de subsidio a la demanda. Por el contrario a mi parecer el “regalar” viviendas debe suponer el modelo contrario, cual, es que la persona vulnerable (o pobre) accederá a la vivienda, sin hacer más esfuerzos, que los que supone la lista de chequeo de su propia condición de pobreza.

Como es sabido, las casas, no son como las frutas o los insectos, es decir, no se producen como consecuencia de un esfuerzo de la naturaleza, sino que requieren la intervención humana en su producción.

Esta intervención humana, que implica la labor de edificar y previamente urbanizar, tiene un costo. Costo que debe ser pagado por un agente. En este caso puede decirse que el agente debe ser el Estado. Asi las cosas, el valor sin cargo de reembolso deberá darse, o “regalarse” a algún agente del ciclo constructivo, entiéndase constructor.

La vivienda bajo esta óptica de cadena de producción requiere varios insumos a saber: tierra, tubos, ladrillos, cables, cemento, ladrillo, esfuerzo humano, esfuerzo técnico, capital, etc. En un sentido coloquial colombiano, hay que hacer una “vaca” para construir una vivienda. Es aquí en la conjunción de los elementos constitutivos de la vivienda, donde los recursos estatales deben confluir para que al consumidor final no se le cargue el costo de la vivienda. Pero es claro, que alguien debe pagar por la tierra, tubos, ladrillos, cables, cemento, ladrillo, esfuerzo humano, esfuerzo técnico, capital, etc. Puede pensarse que el suelo se regala (pero el regalo supone que el capital o patrimonio de alguien disminuya (es decir costo), podrían regalarse los ladrillos, pero también como en el caso anterior, el capital de alguien (para el ejemplo el dueño del ladrillo) dismunuyó).

En consecuencia, la premisa del regalo es falsa, por cuanto existe una erogación, o una perdida correlativa al regalo. En este panorama, es posible que los recursos del gobierno se destinen a pagar al constructor el valor de “costo” de la vivienda al constructor.

Como conclusión preliminar de este primer acercamiento, puede decirse que, aquí no aplica el proverbio Regala un pescado a un hombre y le darás alimento para un día, enséñale a pescar y lo alimentarás para el resto de su vida”. Por cuanto no se podría decir con tanta certeza Regala una vivienda a una familia y le darás techo por un día, enséñale a construir viviendas y tendrá casa toda la vida”

Wilben Palacios Barrera

[1] Anotaciones sobre el problema de la vivienda en Colombia. En Revista Bitacora 20 enero – diciembre de 2004.

[2] La palabra canjeable hace referencia a la necesidad cumplir con otros requisitos económicos para poder acceder a la vivienda. Dado que el valor del subsidio solo es redimido una vez se cuenta con la vivienda.

[3] Entendido como ganancia.

[4] Mecanismo también perverso. Para acceder al subsidio se requiere demostrar condiciones de vulnerabilidad, es decir, ser pobre. Por el contrario para completar los recursos faltantes, debe acudir al sistema financiero, es decir pedir un crédito (o como diría mi mama, “fiar”)y demostrar que se es rico, para que te presten el dinero.

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4 comentarios
  1. Carlos Alvarez permalink

    Interesante articulo. Mi pregunta es: Puede el estado “regalar” algo? De que es dueño el estado? No se supone que es de todos? O mas bien lo que hace el estado es transferir bienes de unas personas a otras segun sus deseos? Es sostenible “regalar” sin incrementar la produccion? puede incrementarse la produccion sin que los que no tienen mucho entren en la economia y ganen algo? y si pueden ganar algo con su contribucion, es necesario regalarles?

    • Carlos Alvarez permalink

      Por supuesto Wilben, mi alegato solo redunda con las claras conclusiones de su articulo :p.

    • Estimado Carlos en mi pensar los regalos, no son sostenibles ni generan competitividad alguna desde el punto de la vivienda. El Estado en otros sectores subvenciona a efectos de compensar algún desequilibrio. No obstante en el tema de la vivienda las discusiones sobre el regalo, claramente implican en cuestionamiento que mencionas, cual es ¿ A quien le regalamos y porque le regalamos.? Obviamente se dice que al mas necesitado, pero en un país pobre ¿ Cuales son los mas necesitados? Cuales me referiero para identificar un sector homogéneo, no utilizo quienes, porque caeríamos en el imposible de a quienes lo necesiten.

      • Carlos Alvarez permalink

        Con todo respeto, yo no veo como el estado pueda suvencionar nada de una manera sostenible. Desafortunadamente para el sistema, y los que nos encontramos atados a el, las leyes de conservacion de la energia y la materia no pueden ser derogadas por nadie.

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