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Germán Vargas 100 veces Pablo Escobar.

by en junio 5, 2012

El Patrón entrega llaves

Hace más de una semana apareció en mi facebook una invitación de una persona que aprecio y admiro para unirme a un grupo en contra de la telenovela de Pablo Escobar, el Patrón del Mal.  Sin embargo, incluso una mala telenovela, que no sé si lo sea, incluso una con defectos históricos y exageraciones literarias, hace parte del proceso de conocer nuestra historia, con la esperanza casi terca de no repetirla. Cada quien tiene una relación distinta con lo que fue esa etapa, especialmente por recuerdos fuertes que  es mejor no poner en palabras porque al hacerlo se siente como pierden el peso que tienen dentro de uno. Pero el tiempo se encarga de pedir algo más que las sensaciones, que las emociones, el tiempo intenta encajar con comprensiones esos indecibles y ahí toman importancia los relatos sobre como finalmente las cosas se tornaron tan dolorosas.

En la memoria personal, así como en los titulares internacionales esa etapa de la historia tiene más énfasis sobre el final, sin embargo, ahora, quizás por los años, los centímetros de barriga, la desertificación capilar y el mayor relieve alrededor de los ojos, las preguntas sobre el inicio empiezan a ser más importantes. ¿Qué es lo que no hay que repetir? ¿El síntoma? ¿La enfermedad? Y si la enfermedad… ¿cuál era? ¿todavía es?

Esas reflexiones se juntaron con otro tema que tengo entre ojos, y que con la ayuda de la memoria sobre lo inmediato algo empezó a ser muy llamativo.

Carlos Julio Álvarez en su crónica sobre el barrio Medellín sin Tugurios, o mejor conocido como barrio Pablo Escobar, escribió:

““Chucho” Ortiz recuerda con cariño a Pablo, ese personaje lejano que le permitió cambiar de vida cuando aún era niño. Explica que su vida en Moravia se limitaba al reciclaje y a un entorno poco saludable para un menor. Y de repente, por obra y gracia de un señor cualquiera, terminó viviendo en un mejor barrio, en una casa más amplia.

A ese señor cualquiera, es el que ahora le rinde tributo en la sala de su casa, con un retrato enmarcado como si fuese un ‘Corazón de Jesús’, el mismo que se repite en muchas de las viviendas de sus vecinos, como símbolo de gratitud a Pablo Escobar, el hombre, que al margen de su oscura existencia, les dio la oportunidad de vivir en mejores condiciones.”

Trato de imaginarme lo que puede ser para un niño como “Chucho” Ortiz el que llegue a su vida un señor regalando casas.

Trato de pensar en cómo aumenta el brillo de los ojos de ese niño mientras el olor a nuevo que tiene el cemento recién puesto saluda a su nariz. Trato de imaginar el largo de esa sonrisa que saluda el fondo de un sanitario  conectado a la ciudad. Y los besos apresurados que con sus pies  le hace al piso de cada habitación mientras imagina el mapa de sus juegos y aventuras. Finalmente, trato de imaginar el abrazo de ese “Chucho”, o mejor aún, trato de imaginar ese abrazo múltiple que los niños Ortiz le dan a ese hombre que llega entregando llaves de nuevas vidas a cada una de las familias.

El agradecimiento infantil es una emoción poderosa, y al ver a los hijos tan felices, no es extraño que los padres se sientan llevados a decir: “Muchas gracias Patrón…cuente con nosotros… para lo que se ofrezca.”

El Agradecimiento de los muchachos

Primero se ofrecieron reuniones, el Patrón quería que el agradecimiento se convirtiera en acompañamiento a eventos, y claro, si así sin más, regalaba casas, era importante que el Patrón se diera cuenta que había disposición para aceptar más regalos… por lo tanto se cumplía con la asistencia. ¿Asistencia solamente? El padre agradecido le recordaba: “Patrón… cuente con nosotros… cuente conmigo…  lo que se le ofrezca”.

Luego se ofrecieron votos, el Patrón quería que esas reuniones se tradujeran en apoyo electoral, afortunadamente los números eran fáciles, del número de casas se obtiene el número de personas mayores de edad y del número de personas mayores de edad se obtiene el número de votos.  Puro agradecimiento… y claro,  si así sin más había regalado casas, era importante que el Patrón se diera cuenta que había la disposición para aceptar más regalos… por lo tanto se buscaban otros votos. ¿Votos solamente? El padre agradecido el día de la votación le recordaba: “Patrón… cuente con nosotros… cuente con mi familia… lo que se le ofrezca”.

Sin embargo, el Patrón no pudo cambiar las leyes. Había otros Patrones con mayores niveles de agradecimiento previo. Y empezó la guerra.

La guerra por supuesto necesitaba soldados… leales… agradecidos. Tendría que haber varios prospectos militares entre esos niños que dieron abrazos ese día, cuando entre música y baile, se repartían las llaves. Ah! Que buenos muchachos… los muchachos del barrio.

Y por supuesto en toda guerra se necesita mantener alta la moral de la tropa. O dicho de otra manera, toda tropa necesita para hacerse matar una convicción de superioridad moral. Y el Patrón tenía entre muchos de los factores a favor que las casas que regalaba eran construidas con su plata. ¿Regalar casas con plata ajena? ¿Qué superioridad moral hay en eso? La verdadera generosidad, reconocían los soldados del Patrón, se practica con lo propio.

Pasa el tiempo, y en retrospectiva las cosas parecen claras, la forma en que de un tema se pasó al otro, de una acción se encadenó la siguiente. Cada agradecimiento engendró un compromiso más grande.

Del Patrón al Ministro

Algo se intuía al principio, por eso quizás el primer artículo que escribieron sobre él, lo titularon el “Robin Hood Paisa”. Claro que Escobar para darle a los pobres no le quitaba a los ricos, eso lo hacen la guerrilla… y los políticos.

Escobar le vendía especialmente a los ricos un producto que no le gustaba al recaudador de impuestos gringo, y claro por esa actitud de rebeldía ante el estado, ante varios estados,  le puede caber lo de Robin Hood.

Sin embargo no parece probable que el Patrón se haya imaginado el tamaño de la guerra que habría de enfrentar cuando tuvo la grandilocuencia de nombrar la urbanización que regaló como “Medellín sin Tugurios”. Seguramente ese barrio  era la cuota inicial de un proceso más ambicioso al que no veía límites, una generosidad basada en una bonanza comercial que olía a eternidad.

Hoy, casi 30 años después,  se debaten nuevamente los meritos de un personaje por el acto de regalar casas.

El ex Candidato Presidencial, ex Ministro del Interior, y ahora, Ministro de Vivienda, Germán Vargas Lleras quiere regalar 100.000 viviendas… lo siento, resulta inevitable no pensar en Pablo Escobar.

En ese artículo de Semana se decía:

“A pesar de algunas extravagancias aisladas, como un reloj con incrustaciones de diamantes, su apariencia personal y su personalidad son sorprendentemente sencillas. Su interés se concentra más bien en aquellas causas cívicas y políticas que promueve. Su vocación cívica parece no tener límite. El mismo afirma que tiene orígenes en sus épocas escolares, cuando “no tenía dinero y, sin embargo, siendo miembro de la acción comunal de mi barrio, promoví la construcción colectiva de un colegio y la creación de un fondo para los estudiantes pobres”. Hoy, sus obras cívicas incluyen urbanizaciones enteras, canchas de fútbol, sistemas de iluminación, programas de reforestación, donaciones de tractores, buldózeres, etc. En la actualidad adelanta un programa de construcción de mil casas en un gigantesco lote de su propiedad.”

Si Pablo Escobar quería regalar mil casas y German Vargas quiere regalar cien mil: ¿Eso quiere decir que German  Vargas es cien veces mejor que Pablo Escobar?.

Él ex Candidato también escuchará la frase: “Patrón… cuente con nosotros… cuente con mi familia… para lo que se le ofrezca”, quizás no le digan “Patrón”, quizás “Doctor” o “Ministro”, la frase en todo caso terminará con “lo que se le ofrezca”… los pobres serán ignorantes pero no desagradecidos. Pero eso quizás ya lo sepa Vargas Lleras.

Además se parece a Escobar, cuándo al decir que esas cien mil viviendas que quiere regalar son la cuota inicial del programa, una frase de esas que recuerdan la alegría del traqueto creyendo que la bonanza comercial actual tiene olor a eternidad porque es él quien se la gasta.

Sin embargo, para ser cien veces mejor que Pablo Escobar, Vargas Lleras tendría que regalar las casas con su patrimonio no con el de terceros.

¿ O acaso no es mejor regalar lo propio aunque sea fruto de un comercio por fuera de la ley que regalar lo ajeno amparado en ella?.

Cambiar el libreto

¿Qué tanta de la historia de Escobar en la telenovela nos ayudará a tener cuidado con ciertos comportamientos cuando vengan encarnados de otra manera?

Para no repetir la historia hay que darse cuenta que las caras y los nombres cambian pero las intenciones del libreto no. Finalmente, el problema no son ni las casas, ni los votos, sino los soldados. Las casas son la carnada, y los votos el pago inicial… pero lo que se juega en este tipo de regalos es suficiente agradecimiento para reclutar…  una organización criminal por fuera de la ley o una amparada por ella.

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2 comentarios
  1. Carlos permalink

    Otro buen articulo :). “los pobres serán ignorantes pero no desagradecidos.” Ahh si, ese es el “recurso humano” para el populista. Describe usted muy claramente la receta para alcanzar el socialismo desde la democracia (que aprovecha todo el poder que otorga estar al tanto de los efectos psicologicos que los “regalos” tienen en las personas), no olvidemos que para Marx la democracia no es la antitesis del comunismo, como parece creer la mayor parte de la gente, esta es solo un paso intermedio para alcanzarlo. Tambien estoy de acuerdo con usted en que por lo menos Escobar daba regalos con su plata (ilegal o lo que fuera) y no con la de otros (que, en mi opinion, no por ser legal tiene mas peso moral). En el futuro cercano sera mas evidente el mismo paralelo entre las piramides tipo DMG (Ponzi scheme) y los sistemas de seguridad social, entre la falcificacion de billetes y la emision de moneda y reserva fraccional bancaria. Saludos!

    • Carlos permalink

      Queria añadir que si el estado esta limitado en la capacidad de producir leyes de manera que las leyes no puedan ir en contra de la libertad, vida o propiedad privada de los ciudadanos, entonces no es posible llegar al socialismo desde la democracia. En Colombia este no parece ser el caso desafortunadamente. Ahi tenemos la represa del quimbo, en la cual el estado OBLIGA a una parte de la ciudadania a vender su propiedad privada (con todas las desventajas de negociacion que esto trae para el vendedor) a la empresa emgesa, sopena de expropiacion. No se si esto este de acuerdo con la constitucion, pero eso es lo que le dice el emgesa a la gente. Supongo que la excusa del estado debe ser de tinte totalmente colectivista (sacrificamos a unos por el bien de todos, que en realidad es de unos pocos). Hoy les toca a uno mañana a otros, y la propiedad privada, la vida y la libertad es algo que el estado Colombiano no esta muy empeñado en proteger.

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