Skip to content

Alberto Rigoletti o el Arte de Hablar de Diseño Automotriz en una Ciudad Congestionada.

by en septiembre 20, 2012

POR: JORGE EDUARDO CASTRO CORVALÁN

Más allá de lo evidente.

“¿Usted también dibuja autos?”. Con esa frase el “pelao” que se acababa de sentar a mi lado intentaba provocar una conversación. “No, yo soy muy malo para dibujar”. Le dije mientras recordaba el número de trimestres que había perdido Dibujo en bachillerato. Sin embargo esa respuesta provocó una reacción extraña, parecida quizás a la de una fanática de Ceratti que me había reclamado por estar en VIP en un concierto del argentino sin recordar con precisión varios trozos de sus canciones.

“Yo soy ingeniero civil, y bueno a quien le gustan las vías debe aprender de carros”. Esas palabras salidas de algún lugar extraviado en mi mente le devolvieron un poco de tranquilidad existencial.  “Yo quiero que el señor Rigoletti mire mis dibujos, desde niño los hago y nunca he tenido la opinión de alguien que realmente sepa de diseño automotriz.”

Ahí lo entendí, el afán de conversar era su forma de organizar sus nervios, de ponerle orden a sus miles de horas viendo y bocetando vehículos motorizados. Esa clase de nerviosismo que se parece a la confesión romántica, a la exteriorización de un amor cultivado en el silencio intimo de la imaginación febril. Y para su desgracia interrumpieron el proyecto de charla entre los dos con un Redbull, como si su angustia necesitara además de inocencia, alas.

Había ido a la presentación del Workshop de “Diseño Automotriz” por curiosidad pedagógica. En la impresionante subasta de las “12 Maria Mulatas para 12 Elegidos” que realizó la Casa Grau , la Gerente Comercial de Taller de Arte Digital me invitó a que viera un poco mejor el proyecto educativo que están implementando y que para eso asistiera a la conferencia inicial que daría Alberto Rigoletti sobre Diseño Automotriz.

Taller de Arte Digital tiene una alianza poderosa con la Fundación Enrique Grau Araujo, un gana-gana en proyección del Maestro y la promoción de nuevos talentos. Gracias a una persona cercana desde hace unos años soy hincha de la Fundación Grau, así que cuando empecé a enterarme de los frutos de esta sinergia puse más atención. Una confirmación hecha academia de que en la Casa Grau se está gestando un liderazgo artístico de talla internacional.

Sin embargo, con todo y mi solidaridad institucional,  de entrada no me cuadraba tan fácil un workshop de “Diseño Automotriz” en la casa-museo de uno de los artistas plásticos más importantes de Colombia. Un poco como no le debió cuadrar al dibujante de carros el encontrarse con un ingeniero civil. Seguramente había una conexión pero no era evidente… por lo menos no al principio.

 De Sonrisa a Sonrisa.

Y en medio de esa sensación de extrañeza comenzó la conferencia del mexicano.

A Friederich Hayek, Premio Nobel de Economía, le habría gustado la explicación de Rigoletti sobre cómo se diseñan los carros que van a circular en  5 años y especialmente el porqué se empieza imaginando como van a ser  las ciudades en 15 años o más. Su explicación la estructuraba alrededor de la convocatoria de una marca que integra casas de diseño como la suya, y oficinas de arquitectos, entre otros tipos de especialistas de la aspiración humana, para que partiendo del futuro de una ciudad especifica propusieran con creatividad los requerimientos de transporte en cada gama.

En ese proceso de integración intertemporal de diferentes niveles de complejidad vendió poco a poco una de sus ideas fuerza más importante: “el diseño automotriz es el más completo de todos los diseños, combina el diseño gráfico, el industrial, el textil y muchos otros, con las intenciones del ser humano frente a su entorno”.

Otra de sus ideas principales era el modelo “A to B”. Que implicaba pensar en cómo lograr que el traslado físico de una persona no disminuyera su nivel de vitalidad. El dibujo con el que lo explicó era muy sencillo, en el punto A una carita feliz, en el punto B una carita triste. “Imagínense lo que implica en pérdida de productividad el que la gente que sale de sus hogares a trabajar tenga un viaje desagradable, incomodo y con muchos percances”.

En la universidad la materia de Transporte había sido una de mis favoritas, tanto que al siguiente semestre hice la monitoría. Y sin embargo, quizás los años, quizás la barba, me permitieron reconocer el poder sintetizador del problema de transporte en esa explicación de Rigoletti. Casi como un problema odontológico el traslado físico de las personas es, principalmente, mantener e incluso mejorar la sonrisa.

Con ese concepto como base, los elementos de diseño debían integrarse, desde el proceso de navegación, pasando por la luz y los sonidos y logrando que los cinco sentidos estuvieran completamente involucrados. Mucho más que un diseño urbano, desde esa perspectiva, el desafío de movilidad se abordaba como un diseño humano.

Y para reforzar su idea presentó un velero gigante de un alto ejecutivo de la industria informática, relatando que ese coloso marino era navegado por un aparato no más grande que un Smartphone. Un sistema que le permitía enfrentar el ímpetu del Océano Pacifico en los viajes que entre San Francisco y Hawaii realizaba su dueño. En medio del suspiro obvio ante la foto también se permitió provocar una duda: “¿Díganme ustedes  si  no creen que existe la tecnología para llevar a la gente de un punto A al B de una manera agradable?”.

Mucho más que ÚTIL

A partir de esas reflexiones Alberto Rigoletti compartió uno de esos pensamientos que se vio, sonó y sintió como frustración creativa: “Supongo que a ustedes les puede parecer un poco cínico que un padre de familia sea un fanático del diseño automotriz viviendo en una de las ciudades más contaminadas del planeta”.

“Pero precisamente porque nos enfrentamos todos los días a ese problema es que hemos hecho una alianza con Diseño Neko para complementar las innovaciones que ellos han desarrollado en los temas medio ambientales con nuestras habilidades en el diseño automotriz”. Continuó Rigoletti, intentando que el padre y el diseñador que se debaten en él por dentro se reconciliaran con entusiasmo y optimismo.

Y de hecho lo fue logrando, poco a poco instaló en la audiencia ese ambiente futurista que proyectan los que se tienen confianza y estima. El terreno ideal para presentarnos entonces uno de sus orgullos: UTIL.

UTIL es la “UNIDAD DE TRANSPORTE INTELIGENTE Y LÓGICA” con la que la Casa de Diseño Rigoletti se había ganado el Primer Premio del Salón Internacional del Automóvil de Guadalajara 2011. Dónde lo más innovador probablemente es que es una propuesta factible. Tan económica y políticamente viable que tiene facha de imposible.

UTIL no requiere ni tecnologías exóticas de combustión, ni zonas exclusivas de circulación, o un proceso propagandístico que eleve el complejo de culpa por el hecho de que la humanidad sea capaz de producir cada vez más comodidades. Su solidez se debe a que reconoce la tendencia mundial del mayor uso y compra de motos, y a partir de eso estructura un nuevo vehículo capaz de articularse con sistemas de transporte de mayor capacidad.

Obviamente la transformación del diseño conceptual a alternativa requiere todavía de muchos elementos, pero es precisamente la labor del diseño abrir los escenarios de solución, para que sean los líderes empresariales los que proyecten planes que permitan en el futuro incorporarlo a la matriz de opciones que se tienen en las ciudades.

Y quizás ese fue uno de los aportes más maravillosos que desde la Casa Grau, este mexicano con nombre de maestro del Renacimiento le hizo a la ciudad. Al presentar su propuesta desafió en forma viral el muy aburridor y poco enriquecedor debate del transporte que se acartona en las páginas políticas para ponerlo de nuevo en las tablas de dibujo de amateurs, estudiantes y profesionales.

Para reforzar la importancia de la ensoñación, a partir de ahí la conferencia de Alberto Rigoletti sería tomada por la ciencia ficción, la más importante de las ciencias.

Con los bocetos de carros inspirados en las caricaturas de los Thundercats y Ben 10, creó un camino de asombros y bocas abiertas que le permitió cerrar con el modelo que le encargó a su Casa de Diseño, la Nissan, y con el cuál consolidan su línea del “Arte de Movilidad”.

Y ahora gracias a Taller de Arte Digital y su alianza con la Casa Grau, Rigoletti también empieza a alimentar a través del talento nuevas opciones, nuevas visiones,  para Colombia y en especial para Bogotá.

 Para soñar con un click aquí.

Anuncios

From → Movilidad

Dejar un comentario

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: