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¡LA VIVIENDA ES VAGÓN NO LOCOMOTORA!

by en octubre 18, 2012

POR JORGE EDUARDO CASTRO CORVALAN

No cabe duda que para algunas cosas se nota que Juan Manuel Santos trabajó en un periódico, una de esas es la habilidad para los encabezados, y ningún encabezado más rimbombante y eufemístico que el de las “locomotoras”.

Con eso succionó uno de los inventos más hermosos que ha dado el capitalismo y lo puso al servicio del keynesianismo más vergonzante que ha tenido Colombia, y claro de un plumazo sintetizó de manera macondiana la falacia de que el desarrollo depende del gasto estatal, especialmente el de nivel nacional.

Y aunque todavía algunos confusos intelectuales lo intentan mostrar como adalid del libre mercado  ignoran que Santos en ese proceso va graduando de locomotora a casi toda partida presupuestal, claro que por alguna extraña razón no habló de una “locomotora militar” y eso que fue ministro de defensa.

De todas quizás la más tonta y por lo mismo más keynesiana de las “locomotoras” es la de vivienda. Tonta porque es precisamente la “locomotora” que más ha demostrado su capacidad para distorsionar el aparato productivo, en Colombia solo para recordar el modelo UPAC y las famosas “Cuatro Estrategias” que provocó una deformación entre las rentabilidades relativas de los diferentes sectores.

Lanzar una “locomotora” de vivienda hace diez años sería una cuestión de moda, para copiar los esfuerzos en países como EEUU y España, pero ahora que se habla tanto y tan fuerte sobre las burbujas inmobiliarias, es una completa falta de sentido. Hace diez años habría sido señal de leer por lo menos “The Economist”, hacerlo ahora es mostrar que no se lee ni siquiera “USA TODAY”.

Por supuesto en el discurso aparecen como ganadores los que van a recibir las viviendas, los empleos que se van a generar y el desarrollo de las empresas del sector de la construcción, eso solamente tomando en cuenta las cien mil viviendas “gratis”, ni que decir del sector financiero y los subsidios a las tasas.

Toda la estrategia keynesiana no puede ser locomotora porque depende de los impuestos,  es decir recursos tomados a la fuerza de los diferentes actores económicos. Impidiendo ahorros y consumos diferenciados que profundizan la división del trabajo. Así que solamente este hecho da para tomar por chiste la palabra “locomotora”, pero dado que este chiste se cuenta a través de la coacción lo convierte en una broma cruel. La más cruel es la de vivienda porque se divierte con la aspiración más básica de los seres humanos, proveer un refugio para aquellos a quienes se ama.

Por supuesto que hay muchos actores que aspiran a involucrarse con las burbujas de esperanza y darle fachada de desarrollo empresarial a lo que no es sino una repartición del botín fiscal en frente de las víctimas. Sin embargo si un grupo de la población debería tener mucho cuidado con los repartos del botín deberían ser los más pobres, en su nombre se han cometido muchos delitos, algunos incluso ilegales.

El modelo de la locomotora pervierte el sensato mecanismo que ha ayudado a la especie en su evolución durante toda su existencia, el refugio se construye cerca de la fuente alimento. O dicho de una manera moderna el lugar del hogar depende del lugar del empleo. Pero repartir viviendas al son de los acuerdos políticos es poner grilletes de ladrillo en lugares de baja productividad, poca especialización y por supuesto, bajos, malos e inestables empleos.

Los empleos que importan no son los de los que construyen las viviendas sino los que van a vivir en ellas. Los que las construyen se marchan después de la entrega a seguir de contratistas mientras la fiesta fiscal funcione, mientras la burbuja dure, porque claro, sus empleos a largo plazo son los menos estables. Sin embargo, los “beneficiados” destruyen el vinculo entre la especialización personal y el mercado laboral que les permite crear lazos nutritivos con la comunidad.

La migración humana siempre ha respondido al más básico sentido común uno vive cerca a la comida… pero claro eso era antes de la época en que lo importaba eran los votos. Ahora con los votos se pueden repartir migajas, el sobrado de la mesa que permite que unos contratistas de impuestos se llamen a sí mismos empresarios.

Y como las viviendas finalmente no son bienes que profundicen la especialización de los habitantes de un territorio ante el proceso de innovación global, los territorios que suben a la “locomotora” pasan de ser tercera clase a quinta, dependiendo cada vez más del poder electoral del cacique regional del turno, por eso desde las “Cuatro Estrategias” de los setentas en vez de ser líderes en algo a nivel global Colombia se aleja aún más  de los verdaderos mercados, esos que si tienen empresarios no solamente contratistas del estado.

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From → VIS, Vivienda

3 comentarios
  1. Esther Villamizar Garcia Herreros permalink

    Me gusta el articulo de la vivienda es vagón no locomotora, en un 99%, después les cuento por qué no en el 100%

  2. Carlos permalink

    Como siempre, remitir a la gente por 100000000000… vez a la falacia de la ventana rota: Aqui hay un analisis, que ademas toma en cuenta la tipica critica keynesiana sobre el tema (requirement of full employment), en caso que alguien la cite: http://mises.org/daily/5593/The-BrokenWindow-Fallacy

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  1. ¡LA VIVIENDA ES VAGÓN NO LOCOMOTORA! « romulotorrado

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